L. S. Lowry o cómo conseguir pequeños objetivos sin el apoyo de la persona que más quieres

L. S. Lowry o cómo conseguir pequeños objetivos sin el apoyo de la persona que más quieres

Hoy quiero hablaros de una persona muy entrañable. Un pintor que decía de sí mismo: “Yo no soy un artista. Soy un hombre que pinta”. Influenciado, desde la infancia, por una madre controladora. Alcanzó el éxito en la segunda mitad de su vida y hoy es uno de los pintores más queridos en Inglaterra. Os presento a Laurence Stephen Lowry, más conocido como L. S. Lowry.

Nuestro querido protagonista nació en el año 1887 en Stretford, pegadito a Manchester, coincidiendo con el Jubileo de Oro de la reina Victoria. Quedaría marcado desde su nacimiento ya que su madre esperaba una niña.

Antes de continuar con Lowry, quiero hablaros de su madre Elizabeth Lowry, ya que hay que tener toda la información para poder entender su comportamiento. Cuando Elizabeth se casó con Robert Lowry, tenía unas expectativas muy altas puestas en él, pensando que llegaría a ser un gran hombre de negocios. Como las cosas no salieron como quería, eso creó en ella una gran frustración. Con el tiempo se trasladaron a Victoria, una zona más residencial; decisión que fue tomada por Robert Lowry para complacer a su esposa con el fin de que se sintiera mejor. El tiempo que vivieron allí a Elizabeth le vino muy bien, pero pronto el alto alquiler de la casa se hizo insostenible por lo que tuvieron que trasladarse a Pendlebury, una zona industrial cerca de Manchester. Para ella vivir allí era dar un paso atrás, se sumió en una profunda tristeza y nunca llegó a adaptarse. Tenemos que entender que muchas veces actuamos movidos por nuestra situación interior sin darnos cuenta de la onda expansiva que pueden tener nuestras palabras.

Después de haber aclarado este punto, continuemos con nuestro amigo.

Desde pequeño, a Lowry, le encantaba dibujar y hacer garabatos, le entretenía y le aislaba del mundo. Pero su madre tenía ideas más convencionales para él, quería que fuese un exitoso hombre de negocios.

Comenzó a trabajar en una compañía como cobrador de alquileres. No tardó en sentirse frustrado por no poder ser artista, así que empezó a tomar clases de pintura con su tío, profesor local. Un familiar de Lowry, sorprendido, sugirió que debía acudir a una escuela de arte. Toda la familia era consciente de sus cualidades pero su madre nunca quiso verlo, llegando a decir de sus pinturas que eran feas, sórdidas, desprovistas de belleza y totalmente innecesarias.

Superación
Autorretrato, 1925

En 1905, el sueño de Lowry, empezaba a tomar forma ya que fue aceptado, como estudiante nocturno, en la Escuela de Arte de Manchester. No comenzó siendo un gran dibujante pero nunca le faltaba entusiasmo. Quiero recalcar el empeño y ganas que ponía en lo que hacía, actitud que admiraba su profesor en la Escuela de Arte de Manchester.

Todo cambió cuando en 1909 se mudaron a Pendlebury, también pegadito a Manchester. Al principio no era de su agrado por ser una zona muy industrial, pero poco a poco fue percibiendo el encanto. Fue despedido de la compañía en la que trabajaba, pero enseguida comenzó a trabajar en otra empresa desempeñando el mismo trabajo, cobrador de alquileres. El trabajo y caminar por las calles industriales de Pendlebury y sus alrededores durante varias horas al día, tuvo un profundo efecto en él. Como diría el mismo: “nadie se quejo de que me tomara tres días en cobrar el alquiler, cuando podía haberse hecho en dos, porque estaba dibujando. Mientras no manipularas los libros ni te embolsaras el alquiler, tenías un trabajo de por vida”. Tanto es así que cuando le ascendieron y le dieron un puesto en la oficina no lo quiso, él quería seguir cobrando alquileres, puesto que ocupó hasta que se jubiló.

Lowry seguía asistiendo, como estudiante nocturno, a la Escuela de Arte de Manchester. Hasta que en 1915 decidió matricularse en la Escuela de Arte de Salford. Quiso presentarle dos de sus obras al profesor y también crítico de arte Bernard Taylor, este le dijo que se veían sucias y que podía hacerlo mejor, Lowry pregunto qué podía hacer y el profesor le contestó: “lo debes averiguar tú”. Enfadado se fue a casa y decidió pintar dos lienzos con figuras oscuras sobre fondo blanco. Tras terminarlos se los enseñó a su profesor preguntándole ¿qué opina ahora?, a lo que el profesor contestó: “eso es correcto, perfectamente correcto”. Imaginaros lo contento que estaba nuestro amigo.

Going to work, 1943
Going to work, 1943

En 1921 realizó su primera exposición, con 27 obras suyas, junto a otros pintores aficionados. No vendió ninguna pero tuvo muy buena crítica. Emocionado se lo contó a su madre, a lo que ella contestó: “el crítico de arte no sabía lo que estaba diciendo si vio mérito en esas pinturas”. A pesar de la opinión de su madre, la buena crítica le dio a Lowry la confianza para continuar.

En 1926, el periódico The Manchester Guardian publicó un suplemento y pidió a nuestro amigo poder reproducir tres de sus obras. El editor quedó tan impresionado al verlos que pidió comprar uno, Lowry le contestó que lo aceptara como un regalo.

El año 1930 fue muy duro para él, no tenía apoyo emocional en casa y a pesar de las numerosas exposiciones realizadas en Canadá, Manchester, París y muchas galerías del norte de Inglaterra, vendió pocas pinturas. El mismo diría: “he pasado 30 años pintado cuadros que nadie quiere”. El buscaba, por encima de todo ser apreciado, especialmente por su madre.

En 1932 fallece su padre y su madre cae en una profunda pena, comenzando a demandar más atención a Lowry y controlando su vida. Al terminar de trabajar debía volver a casa y estar con ella, solo podía dejarla cuando llegaba la hora de dormir, entonces nuestro amigo se dirigía al desván, sobre las once de la noche, y se disponía a pintar. El aislamiento y la desesperación de esta época quedaron plasmados en sus cuadros, los edificios abandonados y las tierras asoladas eran un espejo de como se encontraba.

The Lake, 1937
The Lake, 1937

En 1939 la Galería Lefevre en Londres realizó una exposición con algunas de sus obras, no solo se vendieron todas sino que atrajo una gran cantidad de críticas positivas en la prensa nacional. Es curioso ya que su madre no estaba impresionada por sus pinturas pero la TATE Gallery sí, comprando uno de sus cuadros.

En este mismo año fallece su madre. Lowry con 52 años se queda solo y su casa acaba siendo un santuario salpicado de pintura. Nuestro querido amigo diría más tarde: “ella no entendió mi pintura, seguir pintando fue mi única salvación”.

L. S. Lowry
L. S. Lowry

A finales de los años cuarenta ganaba bastante dinero como pintor por lo que decide trasladarse a Mottram in Longdendale, cerca de Manchester, donde vivirá hasta su muerte. Murió como vivió, con dignidad, humor y coraje.

La vida de Lowry nos deja un gran aprendizaje. Él tenía muy claro que quería ser artista pero al mismo tiempo quería complacer a su madre, dos cosas totalmente enfrentadas. Tomó una sabia decisión, trabajaba durante el día y pintaba por la noche. Aprendió a saber que podía decirle y que no a su madre para evitar que le humillase. Sacó partido a su puesto como cobrador de impuestos ya que aprovechaba para dibujar el paisaje industrial que tanto le gustaba. A pesar de, en un principio, recibir opiniones negativas por parte de críticos de arte londinenses, considerándolo un “pintor de domingo”, y burlándose por como pintaba a las personas, que denominaban “Matchstick Men”, él no cesó.

Tenemos que saber que una madre siempre querrá lo mejor para nosotros, lo que ocurre es que, a lo mejor, el mapa que tiene trazado para nosotros no es el mismo que nosotros queremos recorrer. Puede apoyarnos y decidir acompañarnos en el camino de nuestro mapa, o puede no apoyarnos. En este último caso tenemos dos opciones, pasarlo mal y entrar en un bucle de autodestrucción porque la persona que más quiero no me apoya, o valorar la situación y buscar soluciones como hizo Lowry.

Si te cuesta tomar decisiones o si estás bloqueado/a y no encuentras solución a lo que te ocurre, tranquilo/a yo te puedo ayudar. No esperes consejos, ni que yo te diga lo que debes hacer, existen tantas formas de solucionar un problema como personas hay en el mundo. Pero con lo que si te vas a encontrar es con preguntas que te ayudaran a ganar claridad, a observar el problema desde diferente ángulo y a encontrar por ti mismo la solución que más te conviene.

Te lo pongo fácil, primera consulta gratis, charlemos un ratín y después tú decides.

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